Tribunal Supremo | Eduardo Ortega Figueiral

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Becarios: ¡¡ El lío continúa !!

Entre los despropósitos más relevantes a los que hemos asistido últimamente en nuestro ámbito jurídico-laboral, y mira que han habido unos cuantos, uno de los que se lleva la palma y ocupa uno de los primeros lugares en el ranking de los “sainetes” es la regulación de los becarios que desarrollan prácticas profesionales en empresas y la obligación o no de éstas últimas de afiliar y cotizar a la Seguridad Social a este colectivo.

Sobre este asunto ya hemos hablado en anteriores post pero una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha vuelto a poner en el “candelabro” – como decía aquella famosa literata del papel cuche – este asunto.

Hago un pequeño resumen de la situación:

Regalos de navidad: derecho adquirido o mera liberalidad.

A un mes y medio de la navidad, aunque nadie lo diría con “los calores” que veníamos sufriendo en estas fechas, y con la que está cayendo son muy recurrentes las preguntas relativas a la posibilidad de modificar, reducir o incluso eliminar los regalos o cestas de navidad que las empresas venían entregando a sus trabajadores en esas fechas.

A tenor de la política de máxima contención de costes a todos los niveles las famosas “cestas de navidad” prácticamente han pasado a mejor vida y ya puedes estar contento si recibes un mero detallito.

Pues bien en nuestro ámbito laboral los regalos de navidad y, concretamente, la “cesta navideña” han dado lugar a muchas resoluciones judiciales. La discusión suscitada cuando se planteaban procedimientos en este sentido la he resumido en el titulo de este artículo: el hecho de que unos trabajadores hayan venido recibiendo regularmente todos los años un obsequio, a modo de cesta, en navidad, se considera un derecho adquirido por parte de los mismos o es una mera liberalidad a modo de “gracioso regalo” por parte de la empresa.

CESES VOLUNTARIOS: POSIBILIDAD DE RETRACTACIÓN.

Hoy traigo nuevamente a colación el contenido de una reciente sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo por dos motivos fundamentales: en primer lugar, por la trascendencia que tiene, en sí misma considerada. En segundo, por tratarse de una materia que se da muy frecuentemente y habitualmente en el ámbito de las relaciones de trabajo.

Se trata de un cambio radical de criterio de dicho Tribunal sobre una cuestión que hasta el momento era pacífica y no provocaba dudas y que desde ahora puede convertirse en un nuevo elemento de controversia en el ámbito de las empresas -sin base ni fundamento, además, que la justifique. -

EXCEDENCIAS VOLUNTARIAS: REINGRESO DEL TRABAJADOR

La flexibilidad con la que se regulan actualmente las excedencias voluntarias -su duración puede ser, a criterio del trabajador/a, desde 4 meses a 5 años según el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores (ET)-, hace que éstas sean relativamente frecuentes.

Aparte de que las empresas no pueden oponerse a tales excedencias cuando concurran los requisitos establecidos para tener derecho a las mismas -un solo año de antigüedad en la empresa-, actualmente, por haberse reducido tanto las actividades empresariales como consecuencia de la crisis, las peticiones de excedencia no suelen producir perjuicios a las empresas sino todo lo contrario, suponiendo, en la práctica, casi siempre una reducción de los costos salariales y de Seguridad Social.

El problema aparece en el momento en el que el trabajador solicita, al terminarse la excedencia, la reincorporación a su puesto de trabajo, manteniéndose baja la actividad empresarial

EXTINCIÓN DEL CONTRATO AL AMPARO DEL ART. 50 ET: nueva doctrina

Ya apuntábamos en uno de nuestros últimos artículos que en materia jurisprudencial siempre surge algún matiz o alguna cuestión que genera que cuestiones, en principio cerradas, se reabran y se generen nuevos criterios. Egoístamente y como abogado, ello debe ser motivo de alegría (sic) por cuanto de no ser así nuestro trabajo y labor cada día se reduciría más. Es broma.

Pues bien, la Sala de lo Social del TS se descuelga con un nuevo e interesante criterio en relación a la figura de la extinción de la relación laboral a instancias del trabajador por incumplimientos contractuales del empleador. En este caso por impagos salariales o retrasos continuados. Tal figura extintiva tiene su acomodo en el art. 50 del Estatuto de los Trabajadores. Es lo que se conoce popularmente como “auto despido.”

Más sobre el acoso moral

No es muy habitual que el Tribunal Supremo, en sus recursos de casación para la unificación de doctrina, resuelva supuestos de acoso moral dada la especialísima casuística de estos casos. En atención a ello la inadmisión de éstos es algo muy habitual. Pues bien, ha llegado a mis manos una muy interesante sentencia del Alto Tribunal que, esta vez sí, estudia esta cuestión. La particularidad de esta resolución se centra en el hecho de que el recurso no resuelve la “típica” extinción contractual al amparo del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores a la que a su vez se le acumula una indemnización de daños y perjuicios. No. La inicial actora en el procedimiento que a continuación comentaremos tras la finalización de su contrato temporal solicitó exclusivamente la imposición de una indemnización de daños y perjuicios tanto a la persona física que cometía directamente el acoso como solidariamente a su antigua empleadora por permitir esa actuación.

El acoso moral: ¿vale todo?

Los abogados que estamos día a día en los Juzgados de lo Social de toda España pulsamos y advertimos en primera persona qué tipo de reclamaciones judiciales están más en boga en cada momento. En una cena informal que mantuve hace escasos días en Madrid con compañeros, tanto asesores de empresas como sindicalistas, todos convinimos en advertir el importante incremento que últimamente habíamos notado en las demandas que incluían, directa o indirectamente, alegaciones vinculadas a vulneración de los derechos fundamentales a la integridad moral de los trabajadores. Es decir, constatábamos que habían vuelto con fuerza las reclamaciones por “acoso moral.”

Despidos objetivos y finalización de contrata

Una reciente sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en unificación de doctrina resuelve definitivamente una cuestión que venía generando disparidad de interpretaciones por parte de los Tribunales Superiores de Justicia de toda España. Si bien la sentencia que hoy comentamos no es la primera que dicta el Alto Tribunal en un caso similar, sí podemos afirmar que la misma, dado su caldo jurídico, cierra el debate que pudiese existir a este respecto.

Sobre la contratación temporal y el finiquito

Hoy traigo a colación una muy interesante, y recurrente por el tema, sentencia del Tribunal Supremo en Unificación de Doctrina que recientemente ha sido dictada. La misma viene a abordar el valor liberatorio de los documentos de saldo y finiquito formalizados por los trabajadores a la finalización de sus contratos temporales.