Responsabilidad social corporativa.

Un viejo dicho nos recuerda que muchas veces lo urgente no nos deja ver lo realmente importante. ¿A qué me vengo a referir? Muy sencillo: en el mundo de los recursos humanos, y aunque hoy no lo parezca, hay mucho más que los contratos, las altas y las bajas en Seguridad Social, las negociaciones de convenios colectivos, los despidos o los expedientes de regulación de empleo. Es importante recordar, precisamente en estos momentos, que hay muchas empresas que tratan de mantener o aplicar políticas socialmente responsables ya no sólo para con sus empleados sino para y en beneficio de la comunidad que rodea a esa entidad. Estas son las empresas socialmente responsables. Es decir “las buenas empresas” en el sentido más amplio de la acepción.

En absoluto es incompatible con la actual situación de grave crisis económica empresarial en la cual nos encontramos inmersos la aplicación de políticas socialmente responsables. Más bien al contrario. Este tipo de actuaciones no tendentes exclusivamente a la obtención del mero beneficio “puro y duro” deben ser un estimulo general a los efectos de invertir la pérdida de valores de nuestra sociedad en general. Es decir, es una vuelta a lo verdaderamente importante: la colaboración, la mejora, o el esfuerzo en pos de un beneficio general. Si la comunidad mejora, mejora también mi empresa, mis empleados y todos aquéllos que directa o indirectamente están vinculados a mi organización: clientes, proveedores, etc… Así de sencillo. Pero, ¿qué es la responsabilidad social corporativa? Una definición simple nos indica que es la forma de conducir los negocios de una empresa de tal modo que ésta se convierta en co-responsable del desarrollo de la sociedad que la rodea. Es decir, la actividad de las empresas, como entes sociales que son, les debería exigir una implicación en los problemas que las rodean. Los beneficios que ya han constatado las sociedades que están llevando a cabo actuaciones o políticas socialmente responsables son amplios: desde el incremento de la motivación y el compromiso de sus empleados, pasando por la mejora de las aptitudes del personal, una mejora de su imagen y de su reputación corporativa frente a la comunidad, sus clientes o distribuidores hasta una mayor atención por parte de los poderes públicos.

He conocido muchas actuaciones que llevan a cabo las empresas en beneficio de la sociedad  pero hoy quiero recordar una que por su singularidad es digna de remarcar. Doscientos empleados de Wolters Kluwer España, precisamente la Sociedad que patrocina y da soporte tecnológico a este blog, formaron un coro y se “encerraron” en el Auditorio Nacional, en Madrid, para ofrecer un concierto en beneficio de una fundación que vela por los niños en riesgo de exclusión social. ¡Ni más ni menos que se atrevieron con Mozart o Carl Orff ! Estos empleados han invertido más de cincuenta horas de ensayos, la mitad de ellas en horario laboral cedidas por la empresa, para contribuir con su esfuerzo y su tiempo libre a una acción tan loable. Se han implicado desde directivos de la sociedad, pasando por mandos intermedios y personal administrativo de la práctica totalidad de los departamentos.

Los beneficios, y ya no hablo solo de la recaudación que se consiguieron fueron muchos y diversos. Responsabilidad y cohesión grupal, ciudadanía corporativa, …

Algunos pensarán “con la que está cayendo y este nos habla de conciertos y solidaridad”. Pues sí. Precisamente en estos momentos deberíamos parar por un momento, reflexionar y recordar qué es lo verdaderamente importante.

2 Comentarios | Leído 150 veces

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2 opiniones en “Responsabilidad social corporativa.”

  1. Adela Sevilla dice:

    Es muy dificil y complicado compaginar una actitud como la que apuntas ,y con la que estoy completamente de acuerdo, con la actitud de desmotivación de muchos trabajadores y de sus empresas. Muchos de ellos no han tenido este año ni la subida del IPC correspondiente. Se les pide mayor sacrificio y mayor austeridad, y más ya es imposible. En este marco hay muy pocas empresas que se atreven a dar el paso y buscar la motivación por otros derroteros que no sea el simple, pero importante, asunto económico. En tiempos de crisis como este motivar diria yo que es la asignatura pendiente, y las politicas sociales de las empresas deberían ir encaminadas a conseguirlo. Se necesita motivación más que nunca, pero es dificil si el lider solo pide más sacrificio personal sin nada a cambio. Las cuentas no nos salen a ninguno, pero no es sino con un puntito de acercamiento y comprensión como podremos conseguirlo.

    1. Adela, suscribo todas y cada una de las palabras. En momentos como los actuales lo más urgente no nos deja ver lo realmente importante y la motivación, como muy bien apuntas, es la base de absolutamente todo.

      Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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