REFORMA LABORAL: ¿QUO VADIS? Y AHORA LAS INDEMNIZACIONES.

Tras las restrictivas interpretaciones jurisprudenciales a las que hemos venido asistiendo últimamente en materias desarrolladas en la Ley 3/2012, de 6 de julio, la conocida popularmente como última “reforma laboral”, -sin ir más lejos las limitaciones en materias tales como la ultra actividad de los convenios colectivos o la resolución de expedientes de regulación de empleo-  ahora la ha tocado el turno, y de forma totalmente sorpresiva, a la forma de cálculo de las indemnizaciones por despido. Más concretamente a la interpretación del apartado segundo de la Disposición Transitoria Quinta de la indicada Ley que hasta fecha de la presente había sido totalmente pacífica y no había generado duda alguna.

Pues bien, la sentencia del Tribunal Supremo en unificación de doctrina del pasado 29 de septiembre de 2014, pero cuyo contenido íntegro se ha hecho público hace poco, ha venido a efectuar una interpretación de la citada Disposición totalmente distinta de la literalidad de su texto y que está generando gran polémica.

Recordemos, en primer lugar, el redactado literal de dicho apartado segundo de la Disposición:

“2. La indemnización por despido improcedente de los contratos formalizados con anterioridad al 12 de febrero de 2012 se calculará a razón de 45 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios anterior a dicha fecha, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, y a razón de 33 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios posterior, prorrateándose igualmente por meses los períodos de tiempo inferiores a un año. El importe indemnizatorio resultante no podrá ser superior a 720 días de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el periodo anterior al 12 de febrero de 2012 resultase un número de días superior, en cuyo caso se aplicará éste como importe indemnizatorio máximo, sin que dicho importe pueda ser superior a 42 mensualidades, en ningún caso.”

La polémica se ha centrado en los límites indemnizatorios. De una interpretación objetiva y literal de dicha norma no pueden –podían- existir dudas. Los trabajadores que con anterioridad al 12 de febrero de 2012 hubiesen devengado ya un importe indemnizatorio superior a los 720 días de salario pero inferior a las 42 mensualidades del mismo –ello equivale a 1.260 días– ya no devengaban más indemnizaciones por los años de servicio posteriores a dicha fecha y, por lo tanto, su indemnización quedaba topada a ese momento.

Con un ejemplo, como siempre, se verá todo mucho más claro:

 

  • Trabajador con una antigüedad de 1 de enero de 1992 que es despedido de su empresa de forma improcedente el 31 de diciembre de 2014
  • Aplicando estrictamente la Disposición Transitoria Quinta a los efectos de establecer los límites indemnizatorios observamos, ya de entrada, que en el presente caso, a fecha 12 de febrero de 2012, este trabajador ya había acreditado un importe indemnizatorio superior a 720 días. Concretamente en ese momento ostentaba 907,2 días de indemnización fruto de una antigüedad hasta esa fecha de 20,16 años (20,16 años x 45 días = 907,2.)
  • ¿Qué significaba ello? Pues que la antigüedad que hubiese devengado ese trabajador tras el 12 de febrero de 2012 se “despreciaba” y no se tenía en cuenta a efectos de cálculo indemnizatorio pues dicho empleado había quedado topado en los 907,2 días “conseguidos” hasta esa fecha.

 

Pues bien, hasta aquí todo claro. Pues, lamentablemente, ya no. La Sentencia del Tribunal Supremo que venimos a comentar viene a interpretar de los cálculos realizados para obtener las indemnizaciones de las dos trabajadores recurrentes –indicamos de los cálculos pues en sus Fundamentos de Derecho no se efectúa una argumentación o razonamiento jurídico que justifique el porqué del criterio seguido – la inexistencia de “congelación” o tope alguno de la indemnización si el trabajador ya hubiese superado los 720 días a fecha 12 de febrero de 2012. Su interpretación es que los trabajadores, como el del ejemplo indicado, continuarán devengando indemnización hasta que ésta no fuera superior a las 42 mensualidades siempre, eso sí, computada dicha indemnización a razón de 33 días por año a partir de febrero de 2012.

Si siguiéramos con el ejemplo, a los 907,2 días de indemnización devengados por el trabajador hasta el 12 de febrero de 2012 se le deberían añadir los 96,36 días correspondientes a los 2,92 años de antigüedad derivados del período 12 de febrero de 2012 al 31 de diciembre de 2014, fecha ésta del imaginario despido que planteamos (2,92 años x 33 días = 96,36). Por lo tanto, repetimos según la Sentencia del Tribunal Supremo, que no en base a la interpretación literal de la repetida Disposición Transitoria, los días totales de indemnización acreditados por el trabajador deberían ascender a 1.003,56 días (907,2 + 96,36).

Sinceramente, y con el debido respeto a la ponente de la Sentencia y a la Sala, bajo nuestro punto de vista la Sentencia es un disparate jurídico por cuanto desarrolla algo no previsto en la norma que interpreta e incluso algo que ni tan siquiera solicitaban las recurrentes en el procedimiento en cuestión. En este caso las actoras, empleadas afectadas por un ERE extintivo, vieron como la sentencia del Tribunal Superior de Justicia frente a la que plantearon el recurso de casación para la unificación de doctrina, limito, de forma errónea, sus indemnizaciones a 720 días por año cuando a  febrero de 2012 ellas ya acreditaban una antigüedad superior a tales días. Pues bien no solo el Supremo les da la razón y aplica el número de días alcanzado a fecha de entrada en vigor de la norma, caso muy similar al de nuestro ejemplo, sino que, yendo más allá –pero mucho más -, también les concede aquellos otros que habían acreditado desde febrero de 2012 hasta la fecha de la extinción de la relación. Y ahí, en esta última parte, se encuentra el claro y flagrante error.

A este respecto indicar que aunque nos encontramos ante una Sentencia del Tribunal Supremo en unificación de doctrina, dada su singularidad y al no existir ninguna otra que regule esta cuestión en el mismo sentido, no constituye, desde un punto de vista estrictamente técnico lo que se denomina “doctrina jurisprudencial consolidada.”  No obstante, y si se nos permite la expresión, “el lío está servido.”  Los letrados y asesores de los trabajadores en casos como los del ejemplo que desarrollamos querrán que se aplique la Sentencia de referencia y la contraparte – letrados y asesores de las empresas – la literalidad de la Disposición Transitoria Quinta de la Ley 3/2012, de 6 de julio.

Este “lío” obligará al Tribunal Supremo a que, cuando le llegue nuevamente un caso como éste, que le llegará obviamente dado lo muy recurrente de estos casos, dicte nueva sentencia, ésta vez en Sala General, es decir lo deberán resolver todos los Magistrados de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, a los efectos de unificar criterios de forma definitiva.

Y mientras tanto, eso sí, los que nos movemos día sí y día también en este ámbito jurídico-laboral deberemos ir haciendo “encaje de bolillos” para, una vez, más superar la presente situación que nos deja a todos – desde al trabajador del ejemplo que desarrollábamos hasta el Director de Recursos Humanos de cualquier empresa de este país, pasando por asesores y abogados de cualquier signo – ante una nueva papeleta con la que lidiar. Lamentablemente uno ya está acostumbrado. De ahí que debamos volver a lo que venimos repitiendo de forma recurrente: los tribunales con sus resoluciones están siendo la auténtica y verdadera contra reforma laboral. Y eso no debería haber sido así.

1 Comentario | Leído 1037 veces

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Un comentario en “REFORMA LABORAL: ¿QUO VADIS? Y AHORA LAS INDEMNIZACIONES.”

  1. pedro bonnin otal dice:

    Hola:
    Comparto tu opinion Leopoldo, si yo llevo 30 años en la empresa a Febrero de 2012, me corresponden 42 mensualidades, no 24
    Aplicando el espiritu del derecho adquirido.
    Y si no se llevan, pues a partir de ese mes de Febrero 2012 vamos incrementando las proporciones a 33 dias por año.
    En cualquier caso, “felicitar” una vez mas ( y van….) a los legisladores ante el bodrio de la mal llamada reforma laboral
    que yo la llamaria “deforma laboral”
    gracias.

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