REDUCCIÓN DE SALARIOS SIN ACUERDO: SE ABRE LA VEDA.

La crisis que nos viene atenazando desde hace años está conllevando, en el ámbito jurídico laboral, que cada vez más se estén tomando soluciones o decisiones que podríamos calificar como imaginativas e impensables en tiempos pretéritos.

 Hoy traigo a colación un tema muy recurrente por su relevancia para las empresas y que por vez primera ha sido avalado por los Tribunales. En este caso por la Audiencia Nacional en una muy reciente sentencia dictada el pasado 10 de marzo de 2011.

El supuesto de hecho es el siguiente: una empresa del sector del metal con relevantes perdidas en los últimos ejercicios y una grave reducción en su facturación y ventas notifica a la representación legal de sus trabajadores la apertura de un período de consultas al objeto de que durante el mismo procedan a negociar una reducción del salario fijo de todos los trabajadores de la empresa en un 10% convirtiendo ese porcentaje en remuneración variable a los efectos de vincular su percepción a la consecución de determinados objetivos – básicamente un mayor número de ventas – y a la salida de la empresa de su situación económica muy negativa. A tal efecto, los órganos rectores utilizan las formalidades previstas al efecto en el art. 41 del Estatuto de los Trabajadores para las modificaciones sustanciales de condiciones de trabajo de carácter colectivo y, más concretamente, del denominado “sistema de remuneración.” 

Lamentablemente durante el período de consultas no se alcanza acuerdo alguno, el comité rechaza de pleno tal medida, y, de este modo, la empresa decide unilateralmente llevarla a cabo notificando a cada uno de los trabajadores que a tenor de razones de índole económica, organizativa y productiva debía proceder a esa reducción salarial y variabilización de una parte de su retribución vinculada a la consecución de los objetivos anteriormente indicados. Con ello se pretendía una reducción relevante de costes fijos y, del mismo modo, se evitaban adoptar medidas más drásticas. Es decir, la empresa venía a informar a los afectados que tomaba esta medida para no tener que llevar a cabo un expediente de regulación de empleo – ERE – extintivo. Más claro el agua.

 De forma automática el comité planteó un conflicto colectivo por entender injustificada la apuntada modificación sustancial notificada por la empresa instando la nulidad de la decisión empresarial entendiendo que la misma debería haber sido acordada con la representación legal de los trabajadores.

 La Audiencia Nacional, que no niega que el supuesto era una verdadera modificación sustancial de condiciones laborales de carácter evidentemente colectivo al afectar a todos los trabajadores de la empresa, avala plenamente la actuación de la empresa. Y la avala tanto en su forma, se siguieron las previsiones contenidas en el citado precepto estatutario – apertura de período de consultas y dado el desacuerdo notificación motivada a los afectados concediendo el preaviso reglamentado -, como en su fondo.

 Y con respecto a este fondo, quizás lo más relevante de la resolución, es que la Audiencia entiende que cuando existen probadas razones económicas o productivas, fundamentalmente, como sucedían en el presente caso que exponemos, la empresa se encuentra perfectamente avalada para llevar a cabo dicha medida pues expresamente contribuye a prevenir una evolución negativa de la misma. Del mismo modo se entendía acreditado que con la indicada decisión se reorganizarían mejor los recursos para favorecer la propia competitividad en el mercado.

 Es relevante destacar que si bien para la Audiencia esta política de variación del régimen retributivo de sus trabajadores significaba, de forma literal, “extender a los trabajadores el riesgo empresarial” por cuanto se condiciona la percepción de un 10% de lo que antes era salario fijo a la consecución de determinadas ventas y resultados positivos, la justificación, amén de las ya apuntadas razones de índole económica y organizativa, la tenemos en el hecho de que con la presente se evitaban medidas más gravosas como podían ser la perdida de puestos de trabajo.

 Como se puede apreciar dada su temática, sentencia muy importante pues abre una nueva vía en las negociaciones de carácter colectivo en unos momentos como los actuales en que todas las ayudas son pocas para las empresas.

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