No es discriminatorio el despido de un trabajador en IT no incapacitante cuando se pretende garantizar la continuidad del servicio.

No se aprecian por parte del Tribunal Supremo, en su sentencia del pasado 3 de mayo de 2016, visos de discriminación en el despido de la trabajadora que, como consecuencia de un accidente de tráfico, inició un proceso de incapacidad temporal y fue despedida cuando aún se encontraba en esta situación.

La particularidad del asunto radica en que el mismo día fueron despedidas otras cuatro trabajadoras, de un total de nueve adscritas al mismo servicio, que también se encontraban en IT, ello a fin de posibilitar su sustitución y garantizar la productividad y continuidad del servicio.

Declarada la improcedencia del despido, pretende la trabajadora que se declare su nulidad, nulidad que el Supremo no estima porque en el caso no ha sido la enfermedad el factor de segregación de la decisión extintiva, sino la falta de aptitud para desarrollar el trabajo y la necesidad de garantizar la productividad y la continuidad del servicio. No es la mera existencia de la enfermedad la causa del despido, sino la incidencia de la misma en la productividad y en la continuidad del servicio.

Por tanto, no se está ante un caso de despido de una trabajadora discapacitada, ni la IT deriva de una situación de discapacidad, lo que impide argumentar que el despido resulta contrario a la Directiva 2000/78, cuyo objeto es combatir determinados tipos de discriminación en el ámbito del empleo y de la ocupación. La tutela legal antidiscriminatoria de los discapacitados en el ámbito de las relaciones de trabajo no concurre en las personas afectadas por enfermedades o dolencias simples.

El móvil del despido no es otro que intentar evitar una repercusión negativa en el rendimiento laboral de la baja por IT, lo que si bien determina la improcedencia del despido, no su nulidad al no existir ningún factor de discriminación.

El Supremo concluye, a tenor de la consolidada doctrina jurisprudencial a este respecto del propio Alto Tribunal, que puesto que una enfermedad o un accidente de la que deriva una IT no son equiparables a discapacidad, a efectos de discriminación, el despido de la trabajadora en situación de IT debe ser calificado de improcedente y no nulo.

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