FLEXISEGURIDAD

Entre las demandas de flexibilidad de las relaciones laborales reclamadas desde las patronales y las necesidades de seguridad requeridas por los trabajadores,  la UE  postula un nuevo término clave para nuestros mercados laborales. Este no es otro que la “flexiseguridad.” ¿Qué significa ese extraño vocablo? Sus promotores lo definen como una política de empleo y protección social basada en tres pilares: mayor facilidad para la contratación y despido de los trabajadores, mayor protección social para los desempleados y establecimiento de un régimen de derechos y deberes para éstos. Se pretende armonizar formas de trabajo flexibles con amplias garantías de protección social. La “flexiseguridad” viene a proponer no tener que elegir entre flexibilidad o seguridad.

Bruselas pretende que frente a la rigidez laboral de algunos países de la UE, entre ellos el nuestro, y la liberalización total de Estados Unidos, emerja una “tercera vía” a modo de modelo laboral propio que de más flexibilidad a las empresas y más seguridad a los trabajadores. ¿Combinación imposible? No tiene que ser así a la vista de los estados que ya la han implantado. Dinamarca, Holanda y Finlandia han sido los precursores. Actualmente Portugal  está analizando esta propuesta.

Como apuntábamos, los daneses fueron los primeros que creyeron en la “flexiseguridad”. Su sistema se basa en lo que ellos denominan “triangulo de oro”: contratos flexibles, regímenes de seguridad social amplios y extensas políticas públicas de ayudas a los parados y a la formación profesional. El resultado de todo ello es que a Dinamarca se la considerada como uno de los estados más atractivos para la inversión empresarial siendo su tasa de desempleo la segunda más baja de toda Europa (3,2% de la población activa.) Contribuciones prácticamente inexistentes por parte de las empresas a la Seguridad Social (menos del 1% del salario medio de un  trabajador), remuneraciones altas para obreros cualificados (media de 50.000 euros/año), elevada movilidad en el empleo (3 de cada 10 daneses cambian de empleo cada año siendo el país de la UE con la antigüedad laboral más baja), prestaciones por desempleo que alcanzan el 90% del salario del trabajador y gran oferta formativa para mejorar la cualificación y empleabilidad de los trabajadores, son medidas que forman un “cóctel” con unos resultados envidiables.

En unos momentos como los actuales en los que según los últimos informes de la Comisión de las Comunidades Europeas,  el 76% de los ciudadanos europeos admite que los trabajos de por vida son propios del pasado y se considera que ser capaz de cambiar de empleo de forma fácil es una útil para encontrar trabajo o en los que un 72% afirma que se deberían flexibilizar los contratos de trabajo para fomentar creación de empleo y, por último, el 88% entiende que la formación continua durante la vida laboral implementa exponencialmente las posibilidades de desarrollo profesional, la “flexiseguridad” se postula como una posibilidad cierta.

No se trata de copiar miméticamente sistemas que funcionan en otros países con idiosincrasias diversas a la nuestra, sino de estudiar aspectos que pueden ser aplicados en nuestro país sin un coste excesivo para que el trabajador progrese hacia mejores empleos a través de una movilidad ascendente y de un desarrollo óptimo de los talentos.

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