EXTINCIÓN DEL CONTRATO AL AMPARO DEL ART. 50 ET: nueva doctrina | Eduardo Ortega Figueiral

EXTINCIÓN DEL CONTRATO AL AMPARO DEL ART. 50 ET: nueva doctrina

            Ya apuntábamos en uno de nuestros últimos artículos que en materia jurisprudencial siempre surge algún matiz o alguna cuestión que genera que cuestiones, en principio cerradas, se reabran y se generen nuevos criterios. Egoístamente y como abogado, ello debe ser motivo de alegría (sic) por cuanto de no ser así nuestro trabajo y labor cada día se reduciría más. Es broma.

            Pues bien, la Sala de lo Social del TS se descuelga con un nuevo e interesante criterio en relación a la figura de la extinción de la relación laboral a instancias del trabajador por incumplimientos contractuales del empleador. En este caso por impagos salariales o retrasos continuados. Tal figura extintiva tiene su acomodo en el art. 50 del Estatuto de los Trabajadores. Es lo que se conoce popularmente como “auto despido.”

            Situémonos: un trabajador plantea inicialmente una reclamación de cantidad contra su empresa por impago de una serie de  mensualidades. En el acto de conciliación expresamente manifiesta, y así consta en el acta, que a tenor de los perjuicios que le genera la actuación de la Empresa a partir de ese momento no va a acudir a trabajar pues si no existe contraprestación no puede haber trabajo. Adviértase que técnicamente el empleado no presenta su dimisión o su baja voluntaria de forma expresa. Simplemente apunta que dado el incumplimiento empresarial y al encontrarnos ante una relación de carácter sinalagmático o reciproco, el no acudirá a su centro de trabajo.

            Al cabo de unos días, esta vez sí, plantea una segunda demanda, en este caso al amparo del art. 50 del Estatuto de los Trabajadores, precisamente como consecuencia de los reiterados impagos de su empleadora.

            Tanto la sentencia de instancia del Juzgado de lo Social como la resolutoria del recurso de suplicación dictada por la Sala de lo Social del TSJ, desestiman la reclamación del trabajador alegando que el trabajador había decidido rescindir voluntariamente su relación al no acudir a trabajar. En base a ello y acudiendo a la doctrina clásica que exige que la relación se encuentre plenamente vigente en el momento de la solicitud de su rescisión, se entiende no haber lugar a la reclamación postulada.

            Pues bien, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en una reciente sentencia de fecha 17.01.11, casa ese criterio y estima la demanda del trabajador. ¿Cuál es el razonamiento del Alto Tribunal para llegar a esa conclusión? Lo hemos apuntado anteriormente. El hecho de que un trabajador comunique expresamente a la empresa en un acto de conciliación en el que no se llegue a ningún acuerdo su intención de no asistir a su puesto de trabajo y, efectivamente, no vuelva a personarse en su centro ni puesto, ello no es sinónimo de dimisión. En base a ello y al encontrarse vigente la relación está planamente habilitado para accionar, al amparo del art. 50 del Estatuto, precisamente, la rescisión de la misma por incumplimiento del empleador.

            En relación al instituto de la “dimisión”, y aunque expresamente el Alto Tribunal reconoce y recuerda que en muchas sentencias suyas anteriores ha venido manteniendo que para instar la extinción de la relación por parte de un trabajador la relación laboral se debe encontrar viva y vigente en el momento tanto de la presentación de la demanda como del juicio, matiza esa afirmación categórica estableciendo excepciones.  
           Así, entre tales excepciones, se encuentra el incumplimiento empresarial del que se genere una insoportable situación para el mantenimiento del contrato laboral. De producirse este supuesto, como sucede en el caso de autos, entonces está justificado el hecho de que el trabajador deje de prestar servicios a la empresa pero sin que ello pueda ser entendido como una dimisión o una mera baja voluntaria.  Y esto es así, según la sentencia que comentamos, por cuanto el hecho de no cobrar durante varios meses se entiende que no solo afecta a la propia dignidad del empleado sino, incluso a su propia subsistencia vital y a la de las personas con las que éste puede convivir o que dependan de él.  

            Además, en su sentencia, el Tribunal Supremo determina que el incumplimiento empresarial en este caso “constituye causa bastante” para que pueda prosperar la solicitud de extinción indemnizada del contrato. Y esto es así porque se cumplen los dos requisitos necesarios para aceptar la extinción indemnizada que son la “gravedad”, calificada como el perjuicio económico, personal y el derivado a la dignidad del propio trabajador, y la “reiteración en el tiempo”. Y en este caso, la empresa debía al trabajador el salario de más de seis meses más dos pagas extraordinarias.

             Por lo tanto, nuevo criterio. El abandono del puesto de trabajo, cuando sucedan supuestos análogos al indicado, no debe ser entendido como dimisión. En virtud de ello plena legitimación para el trabajador a los efectos de accionar la extinción de su relación sin tener que continuar prestando servicios en los casos expuestos que analógicamente pueden darse en otros supuestos aunque quizás, el más flagrante y evidenciable es el impago reiterado de salarios.

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4 Respuestas a “EXTINCIÓN DEL CONTRATO AL AMPARO DEL ART. 50 ET: nueva doctrina”

  1. REYNOL RIOS MANDUJANO dice:

    ESTO QUE COMENTAN ES EN MEXICO U OTRO PAIS, PORQUE AQUI SE LLAMA LEY FEDERAL DEL TRABAJO Y NO ESTATUTO, Y TRIBUNAL SUPREMO SE LLAMA SCJN Y NO DAN LA JURISPRUDENCIA

  2. Salva dice:

    Mi pregunta es. Si yo trabajando en el sector del metal y ejerciendo de supervisor en una fase de la produccion se me quitase de mi puesto y se me rebajara de categoría profesional sin ningún motivo justificado yo podría demandar por el art.50.

    Gracias

  3. Salva dice:

    Es legal que si estas en un grupo 4 se te pueda rebajar al grupo 5.

    Siempre hablo del convenio del metal de la comunidad valenciana.

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