Excedencias voluntarias: ¿es factible denegar una prórroga?

 

Hoy traigo a colación una reciente y muy interesante sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en Unificación de Doctrina, de fecha 20.06.11.

El supuesto de hecho es el siguiente: una trabajadora solicitó en abril de 2006 una excedencia voluntaria por un período de un año. A su finalización solicitó, por dos veces, sendas prórrogas de dicha situación  por un año de duración cada una de ellas. Por último en abril de 2009 solicitó una cuarta prórroga siéndole denegada expresamente por la Empresa. 

La trabajadora impugnó esa decisión entendiendo que el hecho de las concesiones previas conllevaba que la empresa ya no se podía negar a esa nueva solicitud entendiendo que se había consolidado una especie de derecho adquirido a la concesión de las citadas prorrogas en ese período de suspensión contractual.

El Juzgado de Instancia, Social nº 3 de Bilbao, desestima la demanda del trabajador el cual recurre en suplicación ante el TSJ del País Vasco. Este Tribunal estima el citado recurso declarando el derecho de la trabajadora a la prorroga de su situación de excedencia. En dicha resolución se razonaba que dado que al trabajador se le habían concedido dos prorrogas previas sin oposición por parte de la empresa y teniendo en cuenta que no se había alcanzado el plazo máximo de este tipo de excedencias – 5 años – procedía conceder la apuntada prorroga.

La empresa anuncia y formaliza recurso de casación para la unificación de doctrina aportando como sentencia de contraste la dictada por la Sala de lo Social del TSJ de Castilla-León, de 8.05.08, que resolvía de forma totalmente contraria un caso idéntico en su núcleo básico.

El Alto Tribunal estima el recurso de casación y sucintamente viene considerar que el hecho de que la empresa concediera, en dos ocasiones previas, la prorroga nuevamente requerida, era una mera decisión unilateral que por si sola no genera ningún derecho por cuanto no tiene la consideración de condición más beneficiosa ni supone un pacto empresa/trabajador en este sentido. Es un acto de mera y simple liberalidad que se agota en si mismo – en la concesión de cada una de las prorrogas – sin que se proyecte hacia el futuro en modo o forma alguna.

Téngase ello en cuenta.

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