ESTADO DE ALARMA NACIONAL

¿Qué puede generar mayor alarma en un país, más allá de las catástrofes naturales imprevisibles, que el hecho de que el 45 por 100 de sus jóvenes menores de 25 años no encuentren empleo? Una generación entera, realmente muy preparada, se está echando totalmente a perder. ¿Hay algo más grave que eso en un país civilizado? Sinceramente me cuesta pensar en algo peor por todo lo que conlleva tanto ahora como en el futuro.

Este dato, recogido en la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2011, al igual que el resto de indicadores, ya no es que sea pésimos sino que hace que se acaben los adjetivos para calificar una situación que se reitera desde hace ya excesivo tiempo sin absolutamente nadie que ponga remedio. Gravísimo. Nuevamente este fin de semana hemos tenido el “honor” de ser portada en el “Financial Times”, al alcanzar ya tasas de desempleo que triplican la de otros estados de la Unión Europea y duplican la media de nuestros vecinos. Tasas que no se veían desde hace más de catorce años a pesar de “reformas laborales” (sic) y otras medidas que ha tratado de implementar un Gobierno totalmente desbordado por una situación que le ha ultrapasado y que en realidad, no sabe cómo afrontar.

Casi 5 millones de parados. Si realmente esa cifra no ha sido superada ya que seguro que lo ha sido. En más de 1.400.000  hogares todos sus miembros se encuentran en paro. Más de 2.100.000 personas llevan más de un año buscando empleo sin suerte alguna. Los trabajadores con contrato indefinido han disminuido en 139.000 desde el último trimestre del 2010 al pasar de 11.514.000 personas a 11.374.000. 30 por 100 de paro en Andalucía, 28,5 por 100 en Canarias o más del 26 por 100 en Murcia, configuran un pódium sonrojante para todos. Tasa global de paro en España: 21 por 100 de la población activa. Todos los sectores destruyen empleo aunque, una vez más, la construcción sigue en cabeza en términos relativos con un 5% menos de ocupados.

¿Y qué es lo peor de todo lo apuntado? Pues precisamente que lo único que se les ocurre decir a nuestros gobernantes es que ya hemos tocado techo y a partir de aquí iremos reduciendo la tasa de desempleo y creando puestos de trabajo. ¡¡ Si hombre!! El Espíritu Santo va a bajar y nos va a bendecir con 500.000 puestos de trabajo que aparecerán debajo de una piedra. ¿Pero a quién quieren engañar a estas alturas de la película? Claro que en los próximos meses el paro se reducirá pero será una cuestión estrictamente estacional como todos los años. Empieza la campaña de verano y es evidente que dadas las óptimas expectativas que se prevén – menos mal -, los conflictos en los países árabes nos han ayudado en este sentido, las contrataciones temporales fundamentalmente se formalizarán. Eso es todo. Con un crecimiento potencial de la economía, según el Plan de Estabilidad presentado por el Gobierno ante Bruselas, del 2% hasta el 2020 la reducción prevista del desempleo será lentísima por no decir inexistente. Y realmente esa minoración del desempleo vendrá de factores no directamente relacionados con la creación de empleo sino con la lógica menor afluencia de inmigrantes a nuestro país y con la moderación de la incorporación de la mujer al trabajo. Por lo tanto la situación es delicadísima.

Y mientras tanto nuestro Gobierno aprobando una especie de amnistía laboral para regularizar la economía sumergida. ¿Pero realmente se cree alguien que con la que está cayendo el típico taller “clandestino” va a regularizar por que sí a sus dos o tres empleados que no tiene dados de alta en la Seguridad Social simplemente por el hecho de ahorrarse cotizaciones atrasadas? ¿Y a partir de ahora qué? Nueva medida de cara a la galería pero cuya efectividad se antoja al más pintado totalmente nula.

La solución es muy complicada pues la coyuntura en la que vivimos lo es. Todos somos plenamente conscientes. No hay nadie que tenga una varita mágica para solucionar en un breve espacio de tiempo el problema que tenemos. Ni los de un color ni los de otro. Pero a veces es necesario caras nuevas e ideas nuevas. Necesitamos nuevo aire y  nuevas ideas. Verdad que cuando un equipo de futbol va muy mal cambian al entrenador. Pues eso. Aquí se debe cambiar al primer entrenador, al segundo, al masajista y al utillero. Es decir, a todos.

Sin comentarios | Leído 128 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *