España: paraiso funcionarial

Hace unos días llegó a mis manos una encuesta que confirmó mis peores designios sobre lo que está pasando en este país. Entre las distintas preguntas que se hacían a una serie de colectivos sobre cuestiones diversas – cuáles eran los principales problemas actuales de España; qué confianza le inspiraban los políticos; intenciones de voto; etc.… –  una de ellas me llamó poderosamente la atención. El enunciado de la misma era el siguiente: ¿considera usted la posibilidad de presentarse a algún tipo de oposición pública en los próximos años? Un 46% de las personas  de 18 a 30 años que contestaron la encuesta respondieron sí o probablemente sí y un 28% reconocía, en una pregunta posterior, que efectivamente lo habían realizado durante los cinco últimos ejercicios. Escalofriante o “entendible”, según se analice.

Frente a la inseguridad del mercado laboral en la actual situación de crisis estructural puede ser lógico que la gente busque la supuesta seguridad de un puesto público de, realmente, lo que sea. Pero, ¿eso es en realidad lo que demanda el país? ¿Así vamos a recuperarnos y competir con otras economías de nuestro entorno? Creo que las preguntas apuntadas se responden solas.

Los últimos informes de la OIT que se han elaborado a este respecto, con base 2009, nos revelan datos singulares. En España hay casi 2,7 millones de personas trabajando para el sector público. La palma se la llevan las administraciones autonómicas a las que se encuentran adscritos 1,34 millones de funcionarios aproximadamente. Andalucía y Extremadura, por este orden, lideran el escalafón. Sólo en la primera de las comunidades indicadas hay más de 500.000 funcionarios. Les siguen las diversas administraciones locales con 627.000 empleados, la estatal con 583.000 y, por último 102.900 se encuentran adscritos a las universidades.

Estas cifras globales solo son superadas por cuatro países en Europa: Francia, con 5,2 millones de funcionarios encabeza el ranking. Le siguen Alemania, Polonia e Italia con 4,5; 3,5 y 3,4 millones, respectivamente. No obstante un dato relevante. Salvo el singular caso polaco, el resto de países indicados nos superan con creces, entre un 20 a un 40%, en población total y de ahí ese mayor número de empleados públicos. ¿Qué conlleva todo ello en España? Pues que exista un funcionario por cada 18 habitantes. En Francia esa cifra se reduce a 12,5 ciudadanos por funcionario y de ahí para abajo. Incluso la mayor paradoja se ha registrado muy recientemente. Entre julio y septiembre de este año se han incorporado al sector público un total de 90.300 trabajadores, mayoritariamente con relaciones temporales. Y eso que en la reforma laboral se pretendía limitar la dualidad existente en nuestro mercado. Pues vaya, la primera en no cumplir es la propia Administración. ¿Cómo casa todo esto con el “recortazo” en sus emolumentos que han sufrido los propios funcionarios públicos? No mucho, ¿verdad? Eso sí, los datos de la última EPA han salido espectaculares. No obstante si “rascamos” y tenemos en cuenta esas contrataciones públicas ya no lo son tanto.

Mientras la mayoría de gobiernos europeos están llevando a cabo una política de firme contención del gasto, el gobierno inglés anunció a finales del pasado mes de octubre el mayor plan de austeridad desde la Segunda Guerra Mundial con la supresión, en el período 2011-2014 de casi 500.000 empleos públicos con un ahorro de 95.000 millones de euros, aquí continuamos con una política errática de un pasito para adelante y dos para atrás como demuestran los datos anteriormente apuntados. Así, realmente, no vamos bien.

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2 opiniones en “España: paraiso funcionarial”

  1. Francisco tejero dice:

    Gracias Eduardo, ahora tenemos una nueva vía para poder seguir tus artículos.
    Un Abrazo.

    1. Gracias a ti, Paco, por seguirlos.
      Un abrazo.

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