Despidos objetivos y finalización de contrata

Una reciente sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en unificación de doctrina resuelve definitivamente una cuestión que venía generando disparidad de interpretaciones por parte de los Tribunales Superiores de Justicia de toda España. Si bien la sentencia que hoy comentamos no es la primera que dicta el Alto Tribunal en un caso similar, sí podemos afirmar que la misma, dado su caldo jurídico, cierra el debate que pudiese existir a este respecto.

El caso es simple: una empresa de logística que desarrollaba sus servicios para una multinacional ve como la empresa principal procede a la cancelación de la citada contrata. Como consecuencia de ello aquella entidad extingue por causas objetivas, concretamente por razones productivas y organizativas, los contratos de trabajo de todos los empleados que desarrollaban sus servicios vinculados a la citada contrata en un centro que la misma ostentaba en la provincia de Barcelona. Los empleados impugnan la decisión. En la instancia se desestiman las demandas. La suplicación es favorable a los recurrentes declarándose la improcedencia de los despidos. El Tribunal Superior de Justicia – TSJ – de Cataluña fundamenta su fallo en el hecho de que la pérdida de la contrata “sólo” genera una minoración del 14,75% de la facturación de la empresa y “exclusivamente” afectaba al 10 por 100 de su plantilla. Como colofón el TSJ indica que la perdida de la citada contrata no afectaba a la viabilidad de la empresa pues ésta podía haber reorganizado su actividad y recolocado a los demandantes a través de medidas como la movilidad geográfica u otras.

Dos son las cuestiones que resuelve el Tribunal Supremo: por un lado si la perdida de una contrata constituye causa productiva que justifica la amortización de los puestos de trabajo de los trabajadores que desarrollan sus actividades para la misma sin que sea necesaria acudir previamente a figuras alternativas como las citadas. Y si la citada pérdida de la contrata es causa habilitante para las apuntadas amortizaciones aunque no se acredite que las extinciones contribuirán a garantizar la viabilidad futura de la empresa. Es decir, se cuestiona si exclusivamente procede acudir a la amortización de puestos de trabajo cuando concurre la contingencia descrita si ello pone en peligro de futuro a la empresa.

En ambos casos el Alto Tribunal responde de forma positiva dando la razón a la empresa y casa la previa resolución del TSJ. Fundamenta el Tribunal Supremo esta decisión en el hecho de que la amortización de puestos de trabajo vinculada a causas organizativas o de producción requiere la acreditación de que con la citada medida se superarán las dificultades que impiden el buen funcionamiento de la empresa a través de una mejor organización de sus recursos. Por lo tanto no hay que acudir a la apreciación de la situación económica de la empresa como unidad económica sino que el ámbito de apreciación de la concurrencia de causas es el espacio o sector concreto de la actividad empresarial en que ha surgido la dificultad. Adicionalmente el art. 52 c) del ET no exige al empleador, cuando concurren las circunstancias descritas, agotar todas las posibilidades de acomodo del trabajador en la empresa ni se encuentra obligado a destinar a éste a hipotéticos puestos vacantes en el mismo o diverso centro.

Por lo tanto la sentencia que comentamos finaliza apuntando que ese tipo de amortizaciones, cuando se producen por causas ajenas al empleador, constituye causa objetiva que justifica el despido.

Sin comentarios | Leído 440 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

Deja un comentario

*