Control empresarial: ¿dónde está el límite? | Eduardo Ortega Figueiral

Control empresarial: ¿dónde está el límite?

Hace escasos días se publicó un artículo en “La Vanguardia” que me gustaría compartir con vosotros – así hoy no hablo hoy del paro, la crisis y todo eso pues uno está muy hartito.-

Pues bien el título del artículo era el siguiente: “Trabajo pide a Schlinder – empresa de instalación y control de ascensores y escaleras mecánicas – que deje de controlar a sus operarios con un chip.”  Al parecer, según la información publicada, la empresa ha instalado un dispositivo denominado “acelerómetro” – vaya nombrecito – en el teléfono móvil de sus operarios del servicio técnico y, por lo tanto, encargados de acudir a averías o similares, que detecta el movimiento de los mismos emitiendo un sonido y efectuando una llamada automática a la central de la empresa si no detecta movimiento durante dos minutos.

Es decir, si el trabajador está inmóvil durante esos dos minutos –menos mal que cuando uno va al lavabo efectúa algún movimiento (perdón por lo escatológico del símil) – aquéllo se pone a zumbar y avisa a la empresa. Como justificación a tal mecanismo de control “de última generación” la empresa ha alegado, siempre según las informaciones publicadas, que es un mero mecanismo de seguridad para los trabajadores para poder actuar con rapidez en caso de desvanecimiento o caída de los mismos.

Como argumento está bien pero quizás es un poco forzado. ¿No creéis? Más aún teniendo en cuenta que si el fin es el apuntado  existen otro elementos mucho menos “invasivos” para el trabajador que el apuntado.

A partir de lo expuesto la Inspección de Trabajo ha propuesto, a instancias de sindicato USOC y del comité de empresa que interpusieron conjuntamente la correspondiente denuncia, la imposición a la empresa de la correspondiente sanción vía acta de infracción. Son llamativos los argumentos del Inspector actuante que, obviando por completo las argumentaciones de la empresa, viene a indicar que lo desarrollado por la misma nada tiene que ver con la seguridad de los trabajadores, y cito literalmente, “… sino que es un control de tal calibre que sólo puede encontrar parangón en los peores modelos de métodos de control del taylorismo de principios del siglo pasado.”  ¡¡Jo!! Un poquito más atrás y podía haber citado a Kunta Kinte. Disculpas por la broma.

Además del “acelerómetro” – ciertamente singular -, el sindicato también denunció un sistema mucho más común y que tienen muchas empresas de transporte o mensajería. Este es el sistema de geolocalización (GPS) que también tiene la empresa instalado en los teléfonos de dichos operarios para saber dónde se encuentran. A este respecto indicar que el acta de infracción levantada a la empresa exclusivamente se refiere al primero de los “aparatos” y no entra en considerar que el GPS vulnere derecho alguno del trabajador.

A partir de ahí volvemos al eterno tema que ríos de tinta ha generado: ¿dónde están los límites a las facultades directivas de la empresa? ¿Dónde se encuentran los límites al poder de control de ésta para con sus trabajadores? La respuesta no puede ser otra que cuando ese control entra en conflicto y vulnera un derecho fundamental del trabajador como puede ser el de la intimidad.

Hemos expuesto un caso que podemos considerar extremo pues, bajo mi opinión, el tema del “acelerómetro”, ya sólo por el nombre que tiene, es  del todo excesivo. No obstante advertir que el GPS no es considerado por la propia Inspección como vulnerados de derecho alguno y, al fin y al cabo, su misión es similar: tener controlado al trabajador en todo momento de su jornada laboral aunque, si bien, con más matices en determinadas actividades y diríamos que incluso necesidades. Por ejemplo: estos sistemas son necesarios en determinadas actividades de transporte para tener localizada l carga en todo momento o similares.

Repetimos, la línea es muy delgada, como en tantas otras cuestiones jurídico laborales en las que se confrontan derechos de las partes. ¡¡¡No obstante lo del “acelerómetro” me lo apunto!!!!

4 Comentarios | Leído 1348 veces

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4 Respuestas a “Control empresarial: ¿dónde está el límite?”

  1. pedro dice:

    Siguiendo tu estela sobre el control empresarial, permiteme tocar un tema que lleva tiempo asediandome la cabeza que es el control empresarial sobre el consumo de alcohol en-durante la jornada de trabajo, pausa para comer, pausa para el bocata etc.
    Es maquiavelico el art.54 2 f del ET. eso de “la embriaguez habitual o toxicomania si repercuten negativamente en el trabajo”
    ¿ Hay control de alcoholemia tras un accidente de trabajo ?
    Puede la empresa ante sospechas hacer “soplar” con los artilugios adecuados para saber el grado de alcohol en la sangre ?
    Puede negarse el trabajador ?
    Que baremos existen para saber si estan en disposicion de trabajar?
    Es lo mismo estar “pedo” en la oficina que en un andamio ?
    Porque ante un accidente de trafico el primero en llegar es la poli para hacer la prueba del alcohol y despues viene la ambulancia ?
    Ahi van mis dudas……..gracias por tu tiempo

    • Pedro,

      Vaya preguntita “con aristas mil”!!!!

      Todo dependerá del tipo de trabajo desarrollado por el trabajador. Como bien apuntas no es lo mismo “ir trompa” desarrollando un trabajo de administrativo que quien esté borracho sea el conductor de un autobus escolar. Adicionalmente ten en cuenta que el art. 54.2 f) ET añade el término “habitual” a los efectos de dificultar más su aplicación.

      En cuanto a la posibilidad de efectuar un control de alcolhemia a un trabajador ante sospechas por parte de una empresa, sinceramente lo veo complicado. Ahí entramos en cuestiones de intimidad, derechos fundamentales, etc., etc… Además por mucha facultad disciplinaria y organicista que tenga la Dirección no tiene la condición de autoridad “strcitu sensu.”

      Dicho ello y volviendo al ejemplo del conductor, ante cualquier sospecha lo que si que puede realizar la empresa es remitirlo al servicio médico a los efectos de que evalúan si esa persona se encuentra apta o no apta para el desarrollo de tan importante labor. Eso claro que se puede hacer.

      Como puedes ver, tema super casuístico que nos daría para escribir horas y horas. La actividad es clave a la hora de determinar hasta dónde se puede y no se puede llegar. Pero “pruebas de alcoholemia “a tuti plen” complicado, complicado.

      Un abrazo.

  2. Bobesponja dice:

    Los técnicos de reparación de ascensores son trabajadores que pueden desarrollar labores en recintos confinados y fuera de toda vigilancia, tanto de la empresa como de cualquier otra persona (Ej: ubicación en el techo de la cabina del ascensor); de tal forma que, haciendo uso de las OBLIGACIONES empresariales en materia preventiva, tal empresario debe procurar la vigilancia del correcto estado de sus trabajadores cuando están en zonas sin vigilancia.
    El teléfono móvil con dispositivo de hombre muerto (así se llama el dispositivo que tiene un acelerómetro -palabra que tanto asusta al resabido comentarista-) soluciona este problema, cuando los trabajos de una empresa no están localizados en un centro de trabajo o en un número limitado de ubicaciones (Ej: personal de supervisión de redes de saneamiento, de energía, de comunicaciones, etc.), cuando dicho trabajador realiza trabajos en solitario.
    Independientemente de otras consideraciones y de las razones que tenga la administración para haber denegado esa posibilidad, cuando se escribe sobre algo, lo mínimo debido es informarse.
    En el caso del GPS, las funciones no solamente mantener localizados a esos trabajadores, sino una mejor gestión de flotas o de atención a llamadas (teniendo en cuenta dónde está el técnico más cercano).

    P.D.: Los cuernos y el rabo no solamente lo tienen los empresarios, también algunos trabajadores; por lo que no caigamos en el tópico tan sindical, de que los empresarios son malos (con puro y chistera) y los trabajadores buenos y pobrecitos (con ropas sucias, rotas y cara de pena). Eso queda para películas como Novecento.

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