CONTRATO DE LANZAMIENTO DE NUEVA ACTIVIDAD: ¿POR QUÉ NO?

Hace unas semanas en un foro laboral al que asistí en un colegio de abogados de nuestra geografía se discutía y comentaba con vehemencia sobre las distintas modalidades contractuales, la necesidad de reducir la temporalidad y tantos otros tópicos que siempre se utilizan cuando se aborda esta temática no resulta por ninguno de los gobiernos de nuestra democracia. Y mira que a estas alturas de la película ya llevamos unos cuantos y de distintos colores y pelajes.

 En un momento determinado comente algo que me interesaría compartir con vosotros: ¡¡ qué error fue derogar hace años la figura del contrato de lanzamiento de nueva actividad y potenciar otras modalidades temporales – léanse contratos eventuales o de obra y servicio – que lamentablemente es una evidencia que no cumplen su labor sino que sirven para enmascarar reales relaciones indefinidas en la gran mayoría de casos!! Realmente así lo creo.

Sin una justificación motivada o plausible esta modalidad contractual desapareció, a finales de 1997, de nuestro acervo contractual. Recordareis que a través de este contrato, cuya duración podía abarcar hasta los tres años, se permitía que empresas de nueva creación, nuevos centros de trabajo y, en definitiva, nuevos proyectos empresariales pudiesen formalizar este tipo de relaciones precisamente motivadas por la incerteza que genera el inicio de cualquier proyecto. Sinceramente, si a todos se les llena la boca con potenciar la tan cacareada figura del emprendedor y todo eso – la forma “pija” de llamar al empresario de toda la vida, vamos – ¿no sería ésta la modalidad ideal para potenciar la contratación en estos supuestos?

 Ya, ya sé lo que me dirán algunos: es un contrato a precario. A los tres años a la calle y todo lo demás tan manido. O no. No estoy de acuerdo con esos axiomas. Ni todo lo temporal es malo ni todo lo indefinido es la panacea. ¿Por qué renunciar a esa puerta de entrada? ¿Por qué no tranquilizar al que inicia un proyecto, que es el que más arriesga, no lo olvidemos, sabiendo que si le vienen mal dadas en un momento determinado no tendrá que asumir un pasivo laboral con sus relevantes costes correspondientes? Sin duda ello potenciaría en mayor medida la contratación en estos casos y muy especialmente en las pymes de todo tipo las cuales son el tejido industrial más importante de nuestra sociedad y las que generan un mayor número de empleos. A estas son a las que hay que ayudar con los ojos cerrados por la riqueza que generan.

 Llámeseme neo liberal o pragmático, lo que se quiera. Lo respeto y lo encajo. Pero el que critique estas modalidades por no ser indefinidas no quiere ver la realidad actual de nuestra sociedad. Ya se acabaron las carreras profesionales dilatadas en una misma empresa o las antigüedades de más de 40 años como sucedía antaño en muchas empresas y, fundamentalmente, en aquellas de índole familiar. Hoy el mercado laboral y los propios trabajadores ya no buscan solamente la “falsa seguridad de un puesto fijo” pues, en realidad, nada asegura.

 Y algunos continuarán diciendo: ¿pero no existe ya un contrato para emprendedores? Sí, ello es cierto. Pero su naturaleza es indefinida inicial aunque no me olvido del dilatadísimo período de prueba de un año inicial. No veo por qué no pueden convivir ambas modalidades en armonía si el interés de todos en potenciar la contratación y dar el máximo de facilidades al que contrata.

 La frase “si quieres potenciar la entrada flexibiliza la salida” es perfectamente aplicable al presente caso. Podríamos decir, si se quiere a pequeña escala, que esta modalidad, de la cual y desde este foro pido públicamente su restitución, es un claro ejemplo de este nuevo modelo de relaciones laborales denominado “flexiseguridad.”

Aun recuerdo aquellos empresarios canadienses que vinieron a mi despacho, hace ya unos cuantos años, para instalarse en nuestro país con un interesante proyecto fabril. Me preguntaban por alguna modalidad contractual que se adecuase a esa inseguridad inicial o que previera precisamente que si ese proyecto finalmente no se consolidase, al cabo de un número de años el coste de extinguir las relaciones de aquellos trabajadores que hubiera sido necesario contratar no fuera tan elevado que de entrada hasta desmotivara el propio inicio de la operación. Pues les tuve que indicar que lamentablemente esa modalidad contractual que demandaban había existido en un pasado reciente pero que en ese momento se encontraba derogada. Imaginaros la cara de incredulidad y de extrañeza de aquellas personas. Finalmente me enteré que ese proyecto no se llevó a cabo. Creo que sería exagerado indicar que ello lo motivó todo lo apuntado pero, sin lugar a dudas, algo contribuyo en mayor o menor medida.

 Puedo entender perfectamente aquellos que estén totalmente en contra de esta modalidad y que puedan ver en su restitución una vuelta al pasado. Yo sinceramente no lo creo y además creo firmemente en esta modalidad en su motivación, fondo y contenido. Y, por último, estoy convencido de que sería de gran ayuda en los momentos actuales.

2 Comentarios | Leído 1872 veces

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2 opiniones en “CONTRATO DE LANZAMIENTO DE NUEVA ACTIVIDAD: ¿POR QUÉ NO?”

  1. pedro dice:

    Hola:
    Quiero a mi hija “precaria” y que este 35 años precaria y mas y mas precaria hasta que se cansen de exprimirla con contrato de precariedad….o sea que encuentre trabajo precario
    Sin mas comentarios

  2. Eduardo Ortega dice:

    Gracias por tu comentario, Pedro.

    No es tanto una cuestión de mayor o menor precariedad de nuestro mercado laboral. Asumiendo que efectivamente lo es podríamos tener más posibilidades de empleabilidad con este contrato.

    Obviamente que en un mundo ideal seria perfecto que todo el mundo fuese indefinido y se cobrará un salario lo mas digno posible. Pero tenemos lo que tenemos y las apuntadas son formular factibles ora tratar de disminuir la sonrojante tasa de desempleo.

    Pero, lógicamente, puedo estar totalmente equivocado.

    Saludos.

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