A vueltas con el salario en especie. | Eduardo Ortega Figueiral

A vueltas con el salario en especie.

Permitirme, antes de iniciar este nuevo artículo, desearos a todos unas muy felices fiestas y un prospero año nuevo. ¡¡¡¡ Espero que el 2011  nos traiga a todos más trabajo, suerte y, fundamentalmente, mucha salud!!!!

Iniciando, ahora sí, el tema que hoy propongo, indicar que el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores establece la consideración de salario a la totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en especie, por la prestación profesional de los servicios laborales. Por lo que respecta al denominado salario en especie, éste no podrá superar el 30 por 100 de las percepciones salariales.

 Las características  que definen a las retribuciones en especie son: la utilización, consumo u obtención para fines particulares de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aunque no supongan gasto real para quien las concede. Precisamente en esa utilización “para fines particulares” se encuentra la línea divisoria entre lo que es y no salario en especie. El ejemplo más habitual es la utilización de automóviles cedidos por las empresas a sus empleados. Si el uso de estos se ciñe exclusivamente para el desarrollo de actividades profesionales del trabajador, no nos encontramos ante salario en especie pues exclusivamente dicha facilidad es una herramienta de trabajo más. Si además de ese uso aquél utiliza fuera del trabajo el automóvil, en este caso sí nos encontraríamos ante un supuesto de retribución en especie.Precisamente nos vamos a centrar hoy en un caso sumamente habitual y que aunque recurrente ha generando, desde siempre, múltiples dudas: en caso de cálculo de una indemnización por despido, ¿de qué forma se imputa el salario en especie a la misma? Esas dudas se han venido generando por cuanto, y continuando con el ejemplo de los automóviles, la utilización para uso personal del mismo, no es idéntica a tenor de la actividad que desarrollan los trabajadores. Es evidente que un visitador médico, por continuar con ejemplos, utilizará en mayor medida que un directivo el citado auto para actividades laborales. A partir de ello surgen las dudas pues la imputación no es homogénea como ocurre con las retribuciones estrictamente dinerarias.

Recientemente han sido dictadas dos sentencias de la Audiencia Nacional, en este caso de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, que recogiendo la doctrina jurisprudencial existente hasta la fecha han venido a establecer unos criterios muy sencillos para imputar dichas retribuciones en especie a la hora de calcular indemnizaciones. Así, como establece la normativa fiscal y con carácter general, las rentas en especie se valorarán por su valor normal en el mercado, con especialidades según el tipo de bien al que nos refiramos. Por lo que respecta a los supuestos de uso de vehículos la imputación asciende al 20% del valor de mercado del automóvil como si fuera nuevo. A partir de ahí la Sala indica que cuando nos encontremos ante casos de uso mixto de un bien – fines empresariales y privados – deberemos estar a las circunstancias personales y profesionales del trabajador pues según éstas el uso privado puede ser mayor o menor. A partir de ello se concluye que en los casos de actividades comerciales de los empleados el salario en especie exclusivamente ascendería a un 25% del importe anteriormente indicado, pues el resto se entendería efectivamente destinado a labores profesionales. Por lo que respecta al resto de empleados ese porcentaje ascendería a un 50% aplicando de este modo una presunción legal de utilización prácticamente equivalente entre privada y profesional del citado bien facilitado por la empresa. La cuantía que resulte de la aplicación de los porcentajes anteriormente indicados se incluirá en el salario base para el cálculo de las correspondientes indemnizaciones.

3 Comentarios | Leído 2058 veces

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3 Respuestas a “A vueltas con el salario en especie.”

  1. Carlos Romero Plaza dice:

    Comentario muy recomendable incluso para fiscalistas. Es un problema sin resolver por el legislador, y seguramente sin muchas ganas de resolverlo. Muchos compañeros opinan que hay 5/7 que deberían ser aplicables como de utilización profesional del vehículo, y ahí, en ese porcentaje aplicar deducciones o valorar el salario en especie. La presunción legal es una decisión salomónica cuyos cimientos no están tan bien fundados si echamos un vistazo a la lógica. Debo confesarte que si un domingo veo un vehículo de gran cilindrada aparcado en un club de golf de Santander, por ejemplo,no presumiré que se queda a medias en las materias que apuntas y yo recuerdo. Y ese distinto trato respecto a los trabajadores medio normales hace que me entre mal humor. Un abrazo. Felicidades.

  2. Javier Terán dice:

    Y que porcentaje entiende usted que sería de aplicación a aquellos vehículos denominados de “representación” y que en ningún caso son “herramientas de trabajo”?
    Saludos y enhorabuena por el blog.

    • Sr. Terán,

      Gracias por sus palabras.

      En relación a su cuestión si son vehículos estrcitamente de representación, es decir, el empleado no utiliza dichos vehículos para quehaceres particulares o personales, estaríamos ante herramientas de trabajo como puede ser un ordenador o una mesa de una oficina.

      En virtud de ello no nos encontraríamos propiamente ante salario en especie alguno. Repito, siempre que el trabajador no utilice dichos vehículos para desplazamientos particulares y totalmente desvinculados de su actividad profesional.

      Saludos

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